SOBRE MÍ

Siempre fui una niña delgada que practicaba deportes normales de aquella época, judo, piscina, baloncesto, sin destacar en nada. Mucho juego en la calle, todo el día en bici. Muy mala comedora, de “capricho”, lo que me gustaba, fuimos la generación del bollicao y la nocilla. La pubertad supuso un gran cambio, mi cuerpo se desarrolló muy pronto y gané muchas “formas”, no diría que llegase a tener sobrepeso, pero empecé a no sentirme a gusto con mi cuerpo. Así, con 16 años me apunté por primera vez a un gimnasio. Cuando aún no había cadenas y era muy poco habitual ver a mujeres entrenando con pesas, en realidad, tampoco había tantos hombres!. Mis primeras rutinas; muchas repeticiones y poco peso, para definir… Luego las clases de aerobic y step, ya en la universidad, como disponía de menos tiempo, empecé a correr. Yo lo que quería era adelgazar, estar delgada. Eran los 90, la era de Kate Moss, Cindy Crawford,.. Queríamos estar delgadas y eso sólo se conseguía haciendo sesiones interminables de cardio, comiendo poco y por supuesto, comida light. En mi propósito de mantenerme delgada, me hice vegetariana primero, vegana después, probé mil dietas, tomé todos los suplementos que prometiesen una perdida de peso. Así, comiendo poco (y mal) y haciendo mucho cardio llegué a los treinta años, aun insatisfecha con mi cuerpo, a pesar de llevar una talla 34/36. Fui mamá y aunque recuperé pronto mi cuerpo y talla, ya que seguí entrenando y “comiendo bien”, mi insatisfacción no disminuía.

Dos mil catorce fue el año de inflexión, cansada de no conseguir resultados, decidí ponerme en manos de un entrenadora on-line, empezaba a despegar el entrenamiento de fuerza entre las mujeres. En un año conseguí un cambio bastante sustancial, pero no terminaba de estar contenta, me sentía muy cansada y empezaba a verme estancada, tenía una anemia bastante seria y empezaba a tener mucho problemas gastrointestinales.

Durante todos aquellos años leí mucho sobre nutrición y entrenamiento, lo que en aquella época había disponible, Sport Life, Cuerpo y Mente…, no teníamos internet. Yo creía que hacia lo correcto y que era mi cuerpo el que no respondía, mi genética… Cambié de entrenadora, esta vez, además de pautarme el entrenamiento, también me hacía la dieta. Aquí fue cuando realmente conseguí un cambio en mi composición corporal, pero sobretodo en mi mente y respecto a la comida… pasé de comer como un pajarito, evitando los HC, las grasas y sin ingerir apenas proteína… a comer lo que necesitaba.

Así empecé a formarme en entrenamiento y nutrición y a desaprender todos los mitos que tenía en la cabeza. Dejó de ser un medio para obtener un fin. El foco pasó de la cantidad a la calidad. Ya no era solo una cuestión de estética sino de salud.

Han sido años de mucho trabajo y aprendizaje, aquello que empezó siendo un hobby y una lucha constante contra mi cuerpo, se ha convertido en una pasión. A través de mi conocimiento y experiencia, quiero ayudar a miles de mujeres que a diario luchan para compaginar una vida profesional, familiar y social, cada vez más exigente, con verse y sentirse bien. A pesar de que hoy disponemos de más información y más accesible , es tanta y tan contradictoria, que se siguen cometiendo los mismos errores… A la industria le interesa hacerlo difícil pero yo cada vez lo veo más fácil.

No necesitas invertir 2 horas al día, ni entrenar 7 días a la semana, ni estar a dieta toda la vida para mantener un peso saludable y verte bien en el espejo. Lo que realmente necesitas es un cambio de hábitos que te permita integrar las nuevas pautas en tu nuevo estilo de vida saludable.

No importa tu punto de partida, todas tenemos el mismo potencial, lo que importa es a dónde quieres llegar, y si realmente estás dispuesta a comprometerte con ello

Es habitual escuchar alimentación y nutrición como sinónimos, sin embargo no son lo mismo. Aunque los seres humanos hacemos las dos cosas, solamente tenemos control sobre una de ellas: la alimentación.

La alimentación es un acto voluntario y consciente, nosotros decidimos qué, cómo y cuándo comemos. Es un acto educable, podemos cambiarlo y adaptarlo según las necesidades. Pero puede ser realmente difícil conseguir un cambio en nuestra alimentación.

Sin darnos cuenta, nos dejamos influir por el entorno en el que vivimos. En la infancia imitamos lo que vemos en nuestros mayores de referencia y según vamos creciendo reproducimos lo que hacen los familiares, amigos y compañeros, lo que vemos en los medios, en las redes sociales, en los supermercados o en los anuncios.

¿De verdad te crees más libre por dar rienda suelta a tu apetito?

Mientras que el número de nutrientes que necesitamos es algo superior a cincuenta (proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales), los alimentos y productos alimentarios que los contienen se pueden contar por miles. 

Los aspectos emocionales, sociales y culturales de la comida son tan importantes para nuestro bienestar como los nutricionales. Es un gran error pensar que alimentación, salud y felicidad están en conflicto. El disfrute de la gastronomía no está necesariamente asociado a grandes banquetes y complejas preparaciones culinarias, al igual que una dieta saludable no debe caracterizarse por una lista de alimentos prohibidos y aburridos, ni implicar renunciar a todo lo que nos gusta.

“Aquellos que piensen que no tiene tiempo para una alimentación saludable, tarde o temprano encontrarán tiempo para la enfermedad”

El acto de nutrirse es involuntario e inconsciente. Nuestras células transforman, incorporan y eliminan las sustancias provenientes de los alimentos para cubrir nuestras necesidades energéticas, formar y renovar las propias estructuras orgánicas (tejidos, mucosas, huesos…) y protegernos a través de nuestro sistema inmune.

Ahora podemos ver que la alimentación además de calmar el hambre y el apetito, de proporcionarnos placer, y ser una señal cultural y familiar, nos proporciona los nutrientes necesarios para cubrir nuestras necesidades vitales.

¿Estás atendiendo a tus necesidades?

“No tienes el cuerpo que deseas, sino el cuerpo que necesitas. Intenta comprender tu necesidad, y tu cuerpo ya no tendrá necesidad de llevarla en sus formas”

Si has llegado hasta aquí puede que sea por alguno de estos motivos:

El «para qué” hacemos las cosas marca la diferencia en los resultados.

¿Cómo te cuidas?¿ Lo haces para ti o porque la sociedad te lo impone? ¿Buscas el recurso rápido o deseas ir dando pasos de manera coherente? ¿Improvisas sobre la marcha o quieres construir algo sólido?

He pasado muchísimos años buscando mi bienestar a base de experimentar y errar, he hecho cientos de cosas sin sentido hasta llegar a un punto de coherencia necesario para seguir avanzando. Todo eso forma parte de mí, no deseo borrarlo, pero si a ti te apetece empezar construyendo unos cimientos sólidos y ahórrate algo de tiempo, y frustración, podemos empezar a trabajar juntas.

Déjame que te haga unas preguntas:

Me considero una luchadora, intento ayudar a «mis mujeres» sin rendirme, continúo aprendiendo y formándome para acompañarlas en el camino hacia su mejor versión.

Sea cual tu situación, puedo ayudarte!